Actos celebratorios por el 199° aniversario del Congreso se iniciaron con la sesión solemne del pleno.

Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe Con la asistencia del presidente de la República, José Pedro Castillo Terrones, a las 10:23 de la mañana empezó la Sesión Solemne del Pleno con motivo del 199.° aniversario del Congreso de la República.

La reunión fue conducida por la presidenta del Poder Legislativo, María del Carmen Alva Prieto. Entre los invitados especiales están el presidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido, parlamentarios andinos, autoridades y representantes de las Fuerzas Armadas.

La sesión inició con la entonación del Himno Nacional del Perú. Luego, el congresista Elías Varas Meléndez (PL) dio lectura a la alocución dirigida a la Representación Nacional por el protector Don José de San Martín, al entregar la banda bicolor y despojarse del mando supremo en la instalación del Congreso el 20 de setiembre de 1822.

Enseguida, el congresista Wilmar Elera García (SP-PM) leyó un extracto del discurso del doctor Francisco Javier de Luna Pizarro al ser elegido presidente del Congreso Constituyente en 1822.

Posteriormente, la parlamentaria Susel Paredes Piqué (SP-PM) dio lectura a la Ley que designa el 20 de setiembre como Día del Congreso Nacional.

DISCURSO DE LA PRESIDENTA DEL CONGRESO DE LA REPÚBLICA
Señor presidente constitucional de la República.
Señores representantes.
Conciudadanos:

Cuando el 20 de setiembre de 1822 se instaló el primer Congreso Constituyente del Perú, acto que representó el inicio formal de la institucionalidad del Poder Legislativo en los albores de nuestra independencia, también se logró consolidar la respuesta al primer gran debate de nuestra naciente independencia y con la destacada participación de José Faustino Sánchez Carrión se fundó la República que pudimos construir y el primer gran paso para el Estado de Derecho que siempre estaremos obligados a defender.

El proceso político de nuestro país, tuvo momentos memorables y grandes personajes que dejaron huella en defensa de las libertades. El 28 de julio de 1963 un demócrata ejemplar, el arquitecto Fernando Belaunde Terry, iniciaba su primer gobierno, recordándonos que en las Sagradas Escrituras se afirma que “Los últimos serán los primeros”; e inspirándose en ellas dedicó aquel momento “a la altiva y humilde majestad de los pueblos olvidados del Perú”.

Hoy día, que celebramos el 199° aniversario de la instalación del primer Congreso Constituyente del Perú, en medio de la crisis generada por la pandemia del Covid19, que ha cobrado la vida de más de 200,000 compatriotas, aquellas palabras cobran una renovada vigencia, porque implica un gran desafío para cada uno de nosotros, los representantes del pueblo. Y es que para el Congreso de la República también los últimos son los primeros y la democracia se inicia en los pueblos olvidados del Perú, esos pueblos a los que hay que volver siempre y a los que hemos prometido llegar para acercar a esta importante institución de la República a la ciudadanía y a la población en general, a la cual nos debemos.

El establecimiento del Congreso no fue solo causa y consecuencia de la gesta emancipadora, que no se inició en Lima aquel 15 de julio de 1821, cuando su Cabildo se declaró a favor de la independencia, sino varias décadas antes, en el Cusco, en uno de esos pueblos olvidados del Perú, cuando el cusqueño mestizo Túpac Amaru II y la abanquina Micaela Bastidas, alimentados por los escritos del Inca Garcilaso de la Vega y cansados de las injusticias de la época, lideraron la revolución que marcó el inició de la lucha por la independencia en Hispanoamérica. A pesar de su cruenta derrota, los peruanos continuamos afirmando nuestro amor a la causa de la libertad como lo prueban las numerosas conspiraciones y rebeliones –en las que participaron hombres y mujeres de todas las clases, razas y condiciones sociales–, sucedidas en diferentes partes del virreinato antes de la llegada del general José de San Martín, entre ellas Cusco, Tacna, Huánuco, Lima y el Callao, por mencionar algunas; mientras que Supe declaraba nuestra independencia el 5 de abril de 1819 y, tras la llegada de San Martín, hicieron lo propio numerosas ciudades más.

La lucha que nuestros ancestros protagonizaron, desde hace más de dos siglos, por el gobierno propio, también fue la lucha por la libertad y los derechos de los ciudadanos, en otras palabras, la lucha por la democracia, que es la forma institucional de la libertad.

Como lo demuestra la historia contemporánea, sin un Poder Legislativo autónomo y una real división y equilibrio de poderes no existe democracia; sin un Poder Legislativo autónomo e instituciones sólidas no existe respeto a la Constitución y al ordenamiento jurídico del país, no existen libertad ni derechos, todo se convierte en meras formalidades y apariencias sujetas a la voluntad del dictador de turno y el ciudadano se ve reducido a la condición de súbdito, como durante el virreinato.

Y si la instalación del primer Congreso Constituyente del Perú no fue el inicio de la lucha por la independencia, lo que sí fue es la resultante de la voluntad ciudadana, por primera vez expresada libremente, pese a las limitaciones causadas por la presencia de las huestes realistas en gran parte del territorio del Perú.

Debo evocar en estas breves palabras a los miembros de la Mesa Transitoria –una especie de Junta Preparatoria–, de aquel 20 de setiembre de 1822, cuando en la Capilla de la Universidad de San Marcos se instaló el Congreso Constituyente: Toribio Rodríguez de Mendoza y por supuesto José Faustino Sánchez Carrión, quienes dirigieron la elección de nuestra primera Mesa Directiva, la que estuvo presidida por Francisco Javier de Luna Pizarro. Mencionarlos a ellos, a Hipólito Unanue o a José Gregorio Paredes, por tan solo nombrar a algunos miembros de aquel Congreso, es mencionar a la mayoría de los principales ideólogos de nuestra independencia. Y ellos no fueron los únicos.

Como olvidar al diputado y gran mariscal José de la Mar, el valeroso guerrero que combatió en las batallas de Junín y Ayacucho, fue Presidente de la Junta Gubernativa, Presidente del Congreso, Presidente de la República y gran defensor de la peruanidad de Tumbes, Jaén y Maynas. Así pues, con la pluma y con las armas; con sus patrimonios y sus labores; y con todo tipo de contribuciones los congresistas de la época participaron en la construcción del naciente Estado peruano.

Señores congresistas, en las vísperas del Bicentenario del establecimiento del primer Congreso Constituyente del Perú, debemos reflexionar sobre el significado de aquel suceso histórico, tanto en el contexto de la gesta emancipadora como en sus implicancias para el presente y su proyección al futuro

Recodemos también que, a propuesta de Sánchez Carrión, el 30 de octubre de 1822 el primer Congreso Constituyente declaró que “Deseando perpetuar la memoria del venturoso día en que por la primera vez se reunieron los representantes del pueblo peruano, mediante cuyo acto declaró y puso en ejercicio su soberanía consiguiente al juramento de independencia que tiene ratificada”, y de estas manera aprobó una ley que dispuso para que celebre como fiesta nacional el 20 de setiembre de cada año, el aniversario de su instalación.

Y en el nombre de Dios, al que invocaron también en ese trascendental acto de hace 199 años, transformemos en realidad esa bicentenaria promesa e inspirados por la sabiduría divina hagamos nuestros mayores esfuerzos para, a través de nuestro trabajo en beneficio del país, afianzar la libertad y promover la felicidad de todos los peruanos.

Quiero terminar con las palabras de Hipólito Unanue, quien en un discurso en esta Cámara hace 199 años, dijo: “Peruanos, una vez instalado el Congreso, tenemos Patria”. Y eso es lo que queremos, tener Patria; queremos tener igualdad, justicia, respetar la ley.

¡Viva el Congreso de la República!
¡Viva la libertad!
¡Viva el Perú!
Muchas gracias.

Fuente: Agencia Peruana de Noticias PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe

English translation
Celebratory events for the 199th anniversary of the Congress began with the solemn session of the plenary.

Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe With the assistance of the President of the Republic, José Pedro Castillo Terrones, at 10:23 in the morning the Solemn Session of the Plenary began on the occasion of of the 199th anniversary of the Congress of the Republic.

The meeting was led by the president of the Legislative Power, María del Carmen Alva Prieto. Among the special guests are the president of the Council of Ministers, Guido Bellido, Andean parliamentarians, authorities and representatives of the Armed Forces.

The session began with the intonation of the National Anthem of Peru. Then, Congressman Elías Varas Meléndez (PL) read the address addressed to the National Representation by the protector Don José de San Martín, when he handed over the bicolor band and stripped himself of the supreme command in the installation of Congress on September 20, 1822 .

Next, Congressman Wilmar Elera García (SP-PM) read an extract from Dr. Francisco Javier de Luna Pizarro’s speech when he was elected president of the Constituent Congress in 1822.

Subsequently, the parliamentarian Susel Paredes Piqué (SP-PM) read the Law that designates September 20 as National Congress Day.

SPEECH BY THE PRESIDENT OF THE CONGRESS OF THE REPUBLIC
Mr. Constitutional President of the Republic.
Gentlemen representatives.
Fellow citizens:

When the first Constituent Congress of Peru was installed on September 20, 1822, an act that represented the formal beginning of the institutionality of the Legislative Power at the dawn of our independence, it was also possible to consolidate the response to the first great debate of our nascent independence and With the outstanding participation of José Faustino Sánchez Carrión, the Republic that we were able to build was founded and the first great step towards the rule of law that we will always be obliged to defend.

The political process of our country had memorable moments and great characters who left their mark in defense of freedoms. On July 28, 1963, an exemplary democrat, the architect Fernando Belaunde Terry, began his first government, reminding us that in the Holy Scriptures it is stated that “The last will be the first”; Inspired by them, he dedicated that moment “to the haughty and humble majesty of the forgotten peoples of Peru.”

Today, as we celebrate the 199th anniversary of the installation of the first Constituent Congress of Peru, in the midst of the crisis generated by the Covid19 pandemic, which has claimed the lives of more than 200,000 compatriots, those words take on a renewed validity, because It implies a great challenge for each of us, the representatives of the people. And it is that for the Congress of the Republic, the last are also the first and democracy begins in the forgotten peoples of Peru, those peoples to whom we must always return and to whom we have promised to reach in order to bring closer to this important institution of the Republic to the citizens and the population in general, to which we owe ourselves.

The establishment of Congress was not the only cause and consequence of the emancipatory feat, which did not begin in Lima on July 15, 1821, when its Cabildo declared itself in favor of independence, but several decades earlier, in Cusco, in one of those forgotten peoples of Peru, when the mestizo Tupac Amaru II and the Abanquina Micaela Bastidas, fed by the writings of the Inca Garcilaso de la Vega and tired of the injustices of the time, led the revolution that marked the beginning of the struggle for independence in Spanish America. Despite their bloody defeat, Peruvians continue to affirm our love for the cause of freedom as evidenced by the numerous conspiracies and rebellions – in which men and women of all classes, races and social conditions participated -, which took place in different parts of the viceroyalty before the arrival of General José de San Martín, including Cusco, Tacna, Huánuco, Lima and Callao, to name a few; While Supe declared our independence on April 5, 1819 and, after the arrival of San Martín, numerous other cities did the same.

The struggle that our ancestors carried out, for more than two centuries, for their own government, was also the struggle for freedom and the rights of citizens, in other words, the struggle for democracy, which is the institutional form of the Liberty.

As contemporary history shows, without an autonomous Legislative Power and a real division and balance of powers, there is no democracy; Without an autonomous Legislative Power and solid institutions, there is no respect for the Constitution and the legal system of the country, there are no freedom or rights, everything becomes mere formalities and appearances subject to the will of the dictator in power and the citizen is reduced to the condition of subject, as during the viceroyalty.

And if the installation of the first Constituent Congress of Peru was not the beginning of the struggle for independence, what it was is the result of the citizen’s will, freely expressed for the first time, despite the limitations caused by the presence of the hosts. realistic in much of the territory of Peru.

I must evoke in these brief words the members of the Transitory Board – a kind of Preparatory Board – of that September 20, 1822, when the Constituent Congress was installed in the Chapel of the University of San Marcos: Toribio Rodríguez de Mendoza and of course José Faustino Sánchez Carrión, who directed the election of our first Board of Directors, which was chaired by Francisco Javier de Luna Pizarro. Mentioning them, Hipólito Unanue or José Gregorio Paredes, just to name some members of that Congress, is to mention most of the main ideologues of our independence. And they weren’t the only ones.

How to forget the deputy and grand marshal José de la Mar, the brave warrior who fought in the battles of Junín and Ayacucho, was President of the Governing Board, President of Congress, President of the Republic and great defender of the Peruvian of Tumbes, Jaén and Maynas. So with the pen and with the weapons; with their assets and their labors; and with all kinds of contributions the congressmen of the time participated in the construction of the nascent Peruvian State.

Congressmen, on the eve of the Bicentennial of the establishment of the first Constituent Congress of Peru, we must reflect on the meaning of that historical event, both in the context of the emancipation feat and its implications for the present and its projection into the future.

Let us also recall that, at the proposal of Sánchez Carrión, on October 30, 1822, the first Constituent Congress declared that “Desiring to perpetuate the memory of the happy day on which the representatives of the Peruvian people met for the first time, by means of which act declared and put in exercise of its sovereignty consequent to the oath of independence that it has ratified ”, and in this way it approved a law that ordered that it celebrate as a national holiday on September 20 of each year, the anniversary of its installation.

And in the name of God, who was also invoked in that transcendental act of 199 years ago, let us transform that bicentennial promise into reality and, inspired by divine wisdom, let us make our best efforts to, through our work for the benefit of the country, strengthen the freedom and promote the happiness of all Peruvians.

I want to end with the words of Hipólito Unanue, who in a speech in this Chamber 199 years ago said: “Peruvians, once the Congress is installed, we have a Homeland.” And that is what we want, to have a homeland; we want to have equality, justice, respect the law.

Long live the Congress of the Republic!
Long live freedom!
Long live Peru!
Thank you.

Source: Peruvian News Agency PRENSAPERU.PE https://www.prensaperu.pe Twitter: @prensaperupe

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